jueves, 21 de noviembre de 2013

Los mensajes de la cocina


Una de las formas más completas que tenemos de decirles a nuestros hijos, pareja, familia y amistades cuanto los queremos es por medio de la energía e intención que ponemos al cocinar para ellos. No tiene nada que ver con complicadas recetas ni cursos internacionales... tiene todo que ver con el amor que sentimos e imprimimos en nuestras creaciones al cocinar. Por medio de sabores, aromas, colores y texturas transmitimos de manera especial nuestra actitud, cuidados, sentimientos, te nutres, nutres a otros, te interesas por ellos, por que disfruten y sean felices en todos los aspectos de sus vidas.

¿Crees que cocinar para otros es un acto de sumisión exclusivo de las mujeres? Pues déjame decirte que no hay nada más alejado de la realidad, cocinar es una actividad de poder y grandes alcances, es un rito personal de inspiración que expande la alegría, el  placer, el cariño y da lecciones de vida. El esfuerzo consciente de nuestras manos al cocinar va más allá de proporcionar nutrientes al cuerpo.

Desde el momento que tienes la intención de preparar algo y piensas en los ingredientes que necesitas estás activando un conjunto de energías muy profundas en ti que vas a dar y en quienes recibirán (también puedes ser tu misma quien reciba). Así como transmitimos sentimientos positivos, también podemos esparcir los negativos con lo que cocinamos. Si el cocinero es alegre, las personas que comen su comida también lo serán. Si el cocinero se estresa, la gente también se sentirá ansiosa.

La comida nutre al cuerpo físico y al alma, cuida de ti y de los que amas. Trata con respeto y responsabilidad a tu cocina, a tus habilidades, a tu equipo, a los ingredientes que utilizarás y a tus comensales. Grandes historias se construyen alrededor de la comida, desde que se prepara en la cocina hasta que se degusta sentados a la mesa, los vínculos creados son fuertes e íntimos.

La vida moderna nos ofrece versiones rápidas y de bajo contenido nutricional de muchos platillos. Es tentador ahorrar tiempo pero la realidad es que sacrificamos la salud y la posibilidad de conexión con la vida. Esfuérzate por regresar a lo natural: elige tus ingredientes entendiendo la relevancia de la vida, encuentra el placer consciente en limpiar los ingredientes, ordenarlos, darles forma, transformarlos en todo lo que pueden llegar a ser y no desperdicies. Observa la manera en que responden los alimentos, identifica su esencia y su capacidad, trátalos cuidadosamente y adáptate a ellos.

La cocina es un acto de generosidad personal que nos hace presentes y nos permite ser vistos. Combina ingredientes, usa especias, condimentos, semillas y hierbas para hacer tu comida única. Usa tus manos para hacer, tocar y sentir. Alimentar a otros es algo que surge del corazón, de tu conexión con los ingredientes y con otras personas.


Si tus platillos no resultan como esperabas no te preocupes, es parte de cocinar (en la vida, las cosas tampoco resultan como esperábamos en la mayoría de los casos) a algunos les gustará tu comida y a otros no, no puedes controlarlo todo, lo importante es que te manifiestes en lo que has cocinado y sientas que has hecho tu mejor esfuerzo, no hay nada con que compararte. Si te sirve la idea, yo “reciclo” la comida que no fue del agrado de mi familia.... un poco de creatividad puede darle una cara distinta, con nuevos ingredientes y condimentos realmente funciona.


“Cuando estás cocinando, no solo estás cocinando. No solo estás trabajando en el alimento, también estás trabajando en ti, estás trabajando en otra gente” Suzuki Roshi


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