jueves, 20 de abril de 2017

Cosas que NADIE te dice antes de casarte o vivir en pareja

Es muy bonito como todo mundo cree que la mayor meta en la vida es casarse o vivir en pareja, se presiona a los jóvenes y solteros para que consigan pareja a como de lugar, a que se casen, a que formalicen sus relaciones, pero pocas son las personas que hablan honestamente sobre lo que esto implica. Pareciera que estar casado o vivir con alguien es fácil, que siempre será agradable y que resolverá todos nuestros problemas, pero no es así. Hablemos de esas cosas que nadie dice sobre casarse o vivir en pareja:

1.       La vida en pareja requiere dos personas dispuestas a aprender sobre si mismos, sobre la otra persona, sobre la vida y las relaciones humanas, que no den nada por sentado y que además estén dispuestos a aprender juntos y a ver con claridad las posibilidades que (siempre) hay para ambos y para la relación.

2.       Prometer un día amarse y estar juntos hasta que la muerte los separe no es garantía. Acepta que el amor NO es para siempre: si no se cuida, se acaba. El amor y la experiencia de la vida en pareja, requieren trabajo diario, gestos diarios de amabilidad, cuidar del otro y de la relación, escuchar, comunicar, negociar, respetar y otras acciones que sin ser precisamente fáciles, hacen que realmente se pueda cumplir esa promesa y no se quede solo en palabras. ¡Ah! Y eso es responsabilidad de DOS, no solo de una de las partes.



3.       Considera que a pesar de que lo hayas escuchado mil veces, el amor NO lo puede todo. Por sí solo, el amor NO es suficiente… se requieren intención, disposición y acciones específicas para tener una buena relación.

4.       El matrimonio y la vida en pareja no son siempre divertidos ni fáciles. Enfocar tu atención en las cosas que si lo son, en los detalles, en sus fortalezas y en los motivos que ambos tuvieron para decidir estar juntos, hará que no pierdas el piso y empieces a creer que tu relación no sirve, que tu pareja es horrible o que el amor se acabó. Si te descubres pensando en eso, acércate a tu pareja, explícale como te sientes y pidan ayuda a un especialista para rescatar la relación o para cerrarla de manera armoniosa si fuera el caso.

5.       Por supuesto que la atracción y el deseo son fundamentales para vivir en pareja, pero no lo son todo… si los lazos afectivos no son profundos, dejan de cultivarse a DIARIO y la relación se basa en cosas superficiales, es probable que muy pronto la relación termine. La vida erótica es parte de la base de un buen matrimonio o vida en pareja, pero tiene sus altas y sus bajas y si el resto de los cimientos no son firmes ¿cómo enfrentarán las etapas de sequía sexual?

6.       En la vida en pareja hay muchos momentos frustrantes y desesperantes y déjame decirte que el amor por sí solo, no es suficiente para superarlos. Se requieren acciones específicas constantes que permitan ir solucionando cada situación (aunque a veces resulte incómodo), hablar, llegar a acuerdos, respetarlos y dejar de creer que los problemas se solucionan solos al paso del tiempo.



7.       En esos momentos de dolor, desesperación, enojo y frustración necesitarás tomar un respiro antes de decir algo o tomar una decisión. Insultar, herir, ofender o usar información privada y confidencial en contra de tu pareja causa más daño a la relación y a tu pareja que lo que sea que haya motivado la pelea. El control de tus reacciones depende solo de ti y aunque  quisieras hacer daño si te has sentido lastimado(a) por tu pareja, vas a tener que ser fuerte, ordenarte y reflexionar antes de herir de manera intencional para satisfacer tu deseo de venganza.

8.       Compararse con otras parejas (famosas o de amigos) nunca es buena idea… si hay algo que admiras o te gustaría tener que has visto en otras relaciones, habla con tu pareja, evalúen si va con ustedes, los costos a pagar, si es realista, trabajen juntos  para conseguirlo y mantenerlo en su propia relación.

9.       Vivir juntos es más que tener una casa, muebles, hijos, un grupo de amigos o un acta de matrimonio firmada… ¿te has puesto a pensar cómo será hacerte viejo con tu pareja? ¿Qué pasará si enfermas o si él/ella enferma? ¿Qué puedes esperar del otro (de manera realista) si sucede una tragedia, un fallecimiento o entran en bancarrota?

10.   Algunas veces serás tú el fuerte en la relación y otras lo será tu pareja. Es imposible tener siempre la energía al 100 y esperar perfección 24/7… La vida juntos no es una competencia para demostrar quién puede más, quien es el bueno y quien el malo, quien tiene la razón ni quien es más poderoso, ambos tienen que alternar el liderazgo en la relación y aceptar que pueden tomar decisiones y ceder (o tomarse un descanso) por igual.



11.   A veces el matrimonio requiere renunciar o perder para hacer cosas por la pareja que no haríamos por nadie más, cosas que en ese momento el otro simplemente no puede hacer y nos necesita para conseguirlo. A veces también requiere confiar en el otro y ponernos en sus manos cuando sentimos que no podemos más.

12.   Si tu pareja se ha alejado y la comunicación se ha deteriorado, necesitas encargarte de que tu pareja sepa que en cuanto esté listo(a) puede volver a hablar contigo, que cuenta contigo y que no vas a abandonarle ni abandonarás la relación. No tires la toalla en estas situaciones, seguramente te sentirás solo(a) y que todo está perdido (si, esos momentos se dan más de una vez para ambos lados en las relaciones)… todos necesitamos de vez en cuando espacio y soledad, pero eso no quiere decir que los afectos se hayan terminado o que las necesidades del otro tengan que ignorarse… así que dale a la situación su dimensión real, no asumas que todo está terminado y toma acciones que te permitan cambiar lo que está pasando.

13.   Evita el drama. SIEMPRE, evita el drama. Es momento de asumir que la manera en que vimos que funcionaban las parejas en las películas NO es realista. Ni existe el príncipe encantador / sensible en todo momento / rico / fuerte, joven y guapo / responsable … ni existe la princesa siempre bella / invencible / maternal / tierna, dulce, solidaria / exitosa ... La vida real es muy diferente a como nos contaron que sería el “vivieron juntos por siempre”.  La mayoría de las discusiones de pareja son por esas expectativas, por exigencias inhumanas, por cosas que imaginamos o cosas que exageramos y desgraciadamente vamos tomando decisiones de acuerdo a esos cuentos que nos hemos contado. Apégate a lo que ha sucedido, observa y escucha con atención quien es tu pareja (no le cargues exigencias que la mayoría de las veces tienen poco que ver con el amor real), explica claramente la manera en que te ha afectado y propón y pide una solución…. Deja de reclamar cada vez el pasado, deja de comparar a tu pareja con personajes de cuentos y fantasías, deja de asumir cosas que no han pasado (y probablemente nunca sucedan). Entrénate y acostúmbrate a hablar y a discutir de manera serena, objetiva y con la intención de solucionar.

14.   Todos vamos cambiando nuestra forma de pensar, de actuar y de ser con el paso del tiempo, con lo que experimentamos, con lo que aprendemos y descubrimos. Se respetuoso con ese proceso de crecimiento de tu pareja y de la relación (si, las relaciones también van evolucionando y al paso de los años se transforman). Es imposible (y no es deseable) que permanezcan igual que cuando decidieron ser pareja tiempo atrás.

15.   La intimidad sexual es lo que distingue su relación de cualquier otro tipo de relación o afecto (familiar, social, laboral, amistoso…), trabajen juntos para conocerse, complacerse, aprender, crecer juntos en el ámbito erótico… dediquen tiempo para jugar, seducirse y conquistarse diariamente… el deseo es cambiante y si dan por hecho que existirá siempre y con la misma intensidad, están destinando sus propias vidas eróticas a la frustración e insatisfacción.



16.   En las relaciones y matrimonios estables también hay infidelidad y deslealtad. Si, aún esas parejas ejemplares de años, es probable que hayan tenido que enfrentar (tal vez más de una vez) momentos difíciles en cuanto a la exclusividad sexual y afectiva. Lo ideal sería que ambas partes se apegaran a sus acuerdos de exclusividad, pero todos podemos cometer errores. ¿Te has puesto a pensar que pasaría si sucediera en tu relación? ¿Existe la honestidad suficiente para hablarlo? ¿Ambos estarían dispuestos a reconocer si han tenido una aventura o una relación paralela para cuidar la salud (y la vida) de su pareja usando algún método de barrera en lo que confirman que no viven con alguna infección de transmisión sexual? ¿Estarías dispuesto(a) a exigirle a tu pareja los cuidados necesarios para no infectarte ante una infidelidad sexual? ¿Qué sucedería si se habla de una relación de años y que no ha terminado? ¿Qué pasaría si hubieran hijos en la otra relación? ¿Qué manejo le darían al dolor que se genera?

17.   Necesitas romper las creencias de que los celos, la posesión, el control y la violencia son parte natural de las relaciones y que significan amor. Una cosa es lo que sientes y otra es lo que te viene bien. Aunque ames profundamente, es sano terminar una relación tóxica y violenta, sin pretextos, sin segundas oportunidades. Eso es amor por ti mismo,  es honrar y respetar tu propia felicidad. Así que aunque hayas decidido vivir en pareja, aunque hayas firmado un papel para unirte a otra persona, si tu dignidad, tu integridad, tu vida o la vida de alguien más está en peligro, siempre es posible terminar la relación y eso no tiene nada de malo. Nada te obliga a permanecer en una relación que te hace daño.


Las relaciones humanas tienen sus altibajos, a veces son complicadas y a veces fluyen de maravilla. Cada persona y cada relación es diferente, enfócate en aprender de tu relación actual y trabaja para que se convierta y se mantenga siendo algo divertido, disfrutable y satisfactorio para ambas partes.


jueves, 13 de abril de 2017

Comunicación Efectiva

¿Te has puesto a pensar como son tus conversaciones? ¿Eres tu quien habla más? ¿La otra parte realmente comprende lo que estás tratando de explicarle o lo que le estás pidiendo? ¿Tu pareja o tus hijos sienten confianza de acercarse a ti para hablar sobre lo que les preocupa? ¿Se sienten seguros contigo? ¿Tus conversaciones son bidireccionales o solo unilaterales?.
Las conversaciones que tenemos a diario son el vehículo para relacionarnos e ir transformando nuestra vida y la de quienes nos rodean. A partir del lenguaje, todos creamos nuestra propia realidad y trabajar en generar conversaciones conscientes, nos da la posibilidad de entender la manera en que nosotros mismos percibimos el mundo, la manera en que nos sentimos, lo que necesitamos y como lo hacen los demás.

Me gustaría compartir contigo algunas estrategias de comunicación que puedes llevar a todas tus relaciones (personales, afectivas, laborales, familiares, sociales…):
1. Tus conversaciones deben tener una INTENCIÓN: cada palabra, cada pregunta, cada opinión nos ayudan a entender la realidad, a conocernos, a divertirnos, a aprender, a entender, a cuestionarnos, a reestablecernos,  a llegar a acuerdos, a ayudar o a pedir ayuda.
2.   Necesitas estar presente al 100%. Practica para que puedas estar con todos tus sentidos PARA la otra persona y ser buen receptor de lo que el otro está sintiendo, pensando o explicando.
3. Escucha de manera activa cada palabra, afirmación, realidad, opinión y manifestación con los que se expresa la otra persona. Escucha sin pensar, sin juzgar, sin distraerte o desconectarte, no trates de analizar ni encontrar las razones del otro. ESCUCHA CON COMPRENSIÓN. Así podrás generar un clima seguro y de confianza con el otro, ya que se sentirá en libertad al no sentirse juzgado, rechazado, criticado o amenazado por tu posible interpretación de sus palabras y emociones.
4.   Cuida como te relacionas y te comportas con la otra persona al convivir, se empático y acepta su individualidad y su forma de pensar. Vigílate constantemente para que tu comunicación no verbal, tu voz y tus silencios generen comodidad en el entorno, así podrás crear sintonía y conexión con el otro sin invadirle.
5.  Esfuérzate por conectar con lo que de verdad es importante para la otra persona, tienes que enfocar tu energía en saber cómo se está sintiendo, lo que le preocupa o le emociona. Esta conexión llevará la comunicación a un estado más adecuado para que tú también puedas expresar tus opiniones, para establecer acuerdos, solucionar problemas o acompañar de manera más eficiente. Esto además, ayudará a que ambos vean el problema o la situación desde otro punto de vista.
6.     No interrumpas, no des tu opinión antes de que el otro termine de hablar, ni sermonees. Claro que puedes dar consejos o sugerir  propuestas, en el caso de tus hijos y equipo de trabajo debes ser guía para obtener resultados específicos, pero tu intención no debe ser que el otro cambie o que piense igual que tú. Tus consejos deben darse con humildad, siendo preciso, proporcionando detalles y sin generalizar. El objetivo es llegar a acuerdos realistas y alcanzables que beneficien a todas las partes y SOLUCIONAR.
7. No olvides que estás tratando con una persona que tiene una historia particular, una manera válida de ver la vida, que vive una realidad distinta a la tuya y que eso es absolutamente respetable.

Tú tienes una gran responsabilidad en la dirección que tomen tus conversaciones y tus relaciones. Invierte tiempo y enfoca tu atención para llevarlas a dónde quieres y necesitas para estar bien.

miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Estás entrando al juego?

A lo largo de la historia, las relaciones afectivas y sexuales han estado basadas en la desigualdad. La familia, los mitos alrededor del amor, los espacios educativos, los medios de comunicación, etc. han fomentado el desarrollo de este modelo basado en el poder y la desigualdad.

Las maniobras interpersonales (muy sutiles, casi invisibles) que realizan los varones para mantener, reafirmar, recuperar el dominio sobre las mujeres o para aprovecharse de dicho poder, son denominadas micromachismos y su objetivo es que las mujeres queden forzadas a una mayor disponibilidad hacia el varón. Estas maniobras pueden no parecer muy dañinas, incluso pueden resultar naturales en las interacciones, pero sus efectos son devastadores y son difíciles de detectar. Aquí hay algunos ejemplos de micromachismos en la pareja para reflexionar sobre la manera en que tu los vives y participas en ellos (como hombre o como mujer)… recuerda que detener este tipo sutil de violencia se puede lograr trabajando juntos, hombres y mujeres:

Ejemplos de micromachismos en las relaciones de pareja:

1. Que el hombre diga que “te ayuda” en casa. Aclaremos que él vive ahí y su responsabilidad en las tareas del hogar es del 50%, no es un invitado que si lo desea “ayuda” y si no, no. Él por igual ensucia trastes, ropa, pisos, baños, arruga ropa, etc… ¿estamos de acuerdo?



2. Que el hombre use el argumento de no saber cómo se hace o que no sirve para hacer algo en determinada actividad de casa (como lavar la ropa, planchar, lavar el escusado…) diciendo además, que tú lo haces mejor / que a ti te sale mejor y que él seguro haría un desastre (queriendo hacerte sentir que es considerado, agradecido y piensa en ti).



3. Que a pesar de que tanto tu como él trabajen fuera de casa, él invariablemente ponga la excusa de estar muy cansado para además hacer cosas de la casa o de los niños (tareas, baños, arrullos…). ¿Por qué pensará que para ti no representa un esfuerzo adicional o que te será más fácil hacer lo que él no tiene ganas? Probablemente tu tampoco has parado en todo el día o también vengas muriéndote de hambre, con sueño y con los pies adoloridos.



4. Que el hombre espere que le celebren por cuidar a los hijos media mañana o por preparar el desayuno un día … porque efectivamente, no es lo habitual.



5. Que, cuando expresas como te sientes en cuanto a su poca participación en las tareas de casa y le pides mayor compromiso de su parte, se enoje, te recuerde que él ayuda muchísimo porque en tu cumpleaños del 2013 cocinó café y hot cakes para el desayuno. Que por fin, tras las discusión, acepte “ayudar” más, pero vuelva a las andadas después de UNA SEMANA de recoger SU toalla del piso, poner SUS calcetines en el bote de la ropa sucia y llevar SU plato de la cena al fregadero (sin lavarlo si quiera).



6. Que se asuma que cuando el hombre está enfermo tú debes ocuparte de él (cosa que no está mal y que puedes hacer de manera genuina), pero cuando tú estás enferma, él huya, se ocupe en otra cosa de manera intencional o alegue que “no sabe qué hacer en estos casos” (¡vaya! Se trata de acercarte tus medicinas, de hacerte un té, de demostrarte su compañía y facilitarte el momento).



7. Que siempre seas tu quien se encarga de ir al super y comprar lo que se necesita en casa, incluidos productos que son exclusivamente para su uso personal como su desodorante en barra para caballeros, aroma “Hypnotic”, sus cigarros o sus cervezas, mientras que él se hace bolas y no quiere ir si un día le encargas un paquete de toallas femeninas o tampones. 



8. Que la carrera y desarrollo profesional del hombre tengan prioridad sobre los tuyos, asumiendo que tus horarios y actividades “pueden” adaptarse o que vas a renunciar a tu trabajo, a abandonar lo que has conseguido y tienes en tu lugar para mudarte a otra ciudad o país, solo por seguirlo a él.



9. Que el hombre interfiera constantemente en tu vida para cosas que se le han olvidado o ha postergado él y que son su responsabilidad: “¿has visto donde está la chamarra que me puse el sábado? / ¿sabes dónde dejé mi cartera? / ¿compraste mi desodorante?”



10. Que el hombre haga planes para divertirse o “desestresarse” sin preguntarte si puedes quedarte con los hijos en lo que él sale, mientras que tú sueles adaptarte a sus horarios y consultarlo para ver si vas a poder aceptar algún plan para salir. Que asuma que tienes la obligación de cubrirlo el 100% de las veces y  cuando le dices que podría haberte consultado o al menos preguntarte si ya tenías algo planeado, se ponga a la defensiva.



11. Que asuma que estar disponible para asistir a sus planes (sin consultarte si puedes o tienes ganas) es tu obligación.  Y que él se niegue a asistir a tus planes aunque le preguntes con anticipación.



12. Que los planes de diversión, vacaciones y fechas familiares los organices siempre tú. Eres tu quien busca hotel, reserva los boletos de avión, coordinas las salidas con sus horarios, eliges la función del cine para cuando él pueda y para la película que él no haya visto, organizas la fiesta de cumpleaños de los niños en las fechas que él pueda (aunque el niño haya cumplido años 3 semanas atrás)… pareciendo más que pareja, su asistente personal.




13. Que el hombre se sienta incómodo si tú ganas más dinero que él.




14. Que el hombre te invite a sus cenas de trabajo y con sus amigos, pero  rechace la invitación cuando tú le invitas para pasar tiempo con tus amigas porque seguramente hablarán “cosas de mujeres”. Y si decide ir, se comporta aburrido, se pega al celular y se encarga de dejar claro que lo obligaste a ir cuando no quería.



15. Que, en grupos grandes de amigos en común o reuniones familiares, se hagan grupos de “hombres y mujeres” porque ellos tienen que hablar de cosas importantes y asumen que las mujeres hablarán de “sus cosas” como detergentes, marcas de pañales, telenovelas o maquillaje.



16. Que el hombre se apropie de tus ideas, sugerencias, anécdotas y chistes, incluso minutos después de que tú hayas hecho el mismo comentario.




17. Que tengas que ocultar o hablar menos de tus logros y méritos para que el hombre no sienta amenazado su ego masculino.




18. Que el hombre se sienta con absoluta libertad para opinar sobre cómo te vistes, sobre como llevas el cabello, si te depilas o no, sobre tu maquillaje y de como le gustaría (A ÉL) que hicieras (diferente) todas esas cosas.




19. Que el sexo se rija solo por sus horarios: que sea a la hora que él quiere (aunque tú no tengas ganas y hayas dicho “no” varias veces), que él siga insistiendo y te presione… pero cuando tu tienes ganas y lo pides claramente, él diga “no” y se dé la vuelta.



20. Que llegue al orgasmo antes que tú y no se moleste en que tú termines.




21. Que, cuando el hombre está excitado, te “sorprenda” dolorosamente al estar dormida, penetrándote directamente sin preguntar si quieres o si estás lista (ya ni hablar de esforzarse por algo de juego previo).




22. Que el sexo oral para él, sea parte obligatoria de cada encuentro sexual, pero al momento de regresarte el favor se haga el desentendido o ponga pretextos.



23. Que el hombre te presione e insista con frases chantajistas como “hazlo por mí” o “¿qué no me amas?” cuando tú ya le has dicho que no disfrutas con determinada práctica sexual.




24. Que siempre seas tú la que te tengas que preocupar por tomar precauciones para no embarazarse o protegerse de alguna ITS (Infección de Transmisión Sexual) y si tu no le recuerdas que tiene que ponerse el condón, simplemente no lo hará. Que para él, la única opción “lógica” para no embarazarse es que tu tomes pastillas anticonceptivas, te inyectes anticonceptivos o uses un DIU (Dispositivo Intrauterino).



25. Que el hombre asuma que tu finalidad en la relación es casarte y tener hijos porque eres mujer. Y que huya constantemente en el ámbito emocional, porque cree que tarde o temprano tu querrás “atraparlo” (como si fuera un videojuego).




El abordaje de la violencia masculina no puede centrarse solo en sus formas extremas, sino que debe incluir los micromachismos que como se muestra en los ejemplos, son formas de violencia y abuso cotidianos. Esta manera de relacionarse, genera muchísimo sufrimiento, relaciones defensivo-agresivas y  una notoria disparidad en el poder, lo que se opone al desarrollo y empoderamiento de las personas. Haz lo que está en tus manos para sanar tu relación de pareja y llevarla a otro nivel.

Para conocer más ejemplos de micromachismos en diferentes ámbitos visita: 


Para conocer más sobre lo que son los micromachismos visita:

miércoles, 8 de marzo de 2017

Hoy desperté en paro

Hoy desperté en paro. Decidí dejar de hacer lo que siempre hago con la consciencia de que gracias a las palabras, las acciones y las vidas de otras mujeres a lo largo de la historia, hoy yo puedo hacer una huelga económica, de trabajo doméstico y de cuidados. Gracias a su lucha (a pesar de que algunas fueron asesinadas por ese motivo), yo pude ir a la universidad y continúo estudiando, elijo a mis gobernantes, puedo viajar, conducir un coche, puedo trabajar por mi cuenta, puedo elegir mi ropa, mi pareja, mi forma de vida. También gracias a ellas, sé que aún falta mucho por hacer, todos los días vivo sabiendo que tengo menos derechos, experimento discriminación, situaciones injustas en el trabajo, en mis círculos sociales, en mi propia casa y me enfrento a burlas y tentativas de abusos, así que este año decidí quedarme menos callada.

Nunca había compartido la manera en que yo vivo el machismo de manera personal, pero este 8 de Marzo lo considero necesario porque ayer alguien trató de evidenciar como exageración mis comentarios en cuanto a la violencia, y hoy mi teléfono y redes sociales están llenas de felicitaciones como estas:

  
 

 

 

 

 

 


Bueno, también recibí videos que refuerzan nuestra "misión" de lavar, planchar, tener hijos y cuidarlos, de aceptar TODO de los maridos, hubo alguien que dijo: “Felicidades viejas”, alguien más me habló de la manera en que los hombres sufren violencia y estoy de acuerdo que es un tema que hay que atender, pero HOY se trata de denunciar la violencia machista, la misoginia, la disparidad salarial, la desigualdad en las esferas políticas y sociales, la criminalización de la libertad de las mujeres (intelectual, sexual, temporal, corporal…). Así que cualquier argumento que se quiera usar para felicitarnos por “lindas”, para responsabilizarnos a NOSOTRAS de la violencia que sufrimos o para opacar o quitarle importancia a nuestras denuncias el día de hoy, sale sobrando.

Comprendo que las felicitaciones son bien intencionadas, se que no es por mala onda y entiendo que lo hacen porque así nos enseñaron: el día de la Independencia gritamos “viva México” y el resto del año hablamos pestes de nuestro país, tranzamos y agandallamos. El día de la madre hasta las lágrimas se nos salen, la adoramos, la queremos consentir y el resto del año queremos que nos atienda y nos resuelva. En Navidad todo es amor y paz y el resto del año discriminamos, atacamos, traicionamos, peleamos, etc. Aún así, NO QUIERO FELICITACIONES POR SER MUJER, que yo entienda de donde viene, no quiere decir que esté de acuerdo.



Necesito compartirles mi situación personal para que no crean que el machismo y la misoginia no existen, que es una exageración o que solo suceden en ciertos países lejanos, en algunas clases sociales o que ya no pasa en el s. XXI.  Sé que es muy difícil dimensionarlo estando del otro lado.... para nosotras es difícil explicar con credibilidad la situación y transmitir lo que implica porque la mayoría de los hombres nunca han estado ahí y en cuanto escuchan alguno de estos argumentos o la palabra “feminismo” se ponen a la defensiva y se niegan a escuchar para entender. Te pido que leas con la apertura suficiente para dimensionar lo que voy a decirte, sin juicios, sin explicaciones, sin “peros”.

A mí, Amparo Bandera me ha sucedido esto:

·          Una de las empresas más importantes de Puebla, me negó un trabajo por estar embarazada (de hecho antes de contratar, exigen una prueba de embarazo)
·          No me dieron un ascenso que me correspondía y merecía, solo por ser mujer, en cambio, se lo dieron a alguien que no había demostrado poder con el puesto pero era hombre.
·          A los 18 años, me ofrecieron un puesto de trabajo con la única condición de ser bonita, arreglarme bien y ser complaciente.
·          Mi jefe y dueño de la empresa donde trabajaba, me acosó sexualmente (terminé sin trabajo por poner un alto y de paso me llevé varios reclamos y agresiones de su parte).
·          Me han llamado “puta” así nada más.
·          Me han inventado embarazos y abortos que nunca tuve.
·          Han difundido (hombres y mujeres) chismes sobre relaciones sexuales que supuestamente tuve con personas con quienes nunca he cruzado palabra.
·          Tuve una pareja que me dijo que yo me dedicara a “lavar y a planchar”.
·          Alguien más me dijo que si no estuviera gorda, sería muy guapa.
·          Algunos dudaron sobre quién era el padre de uno de mis hijos.
·          Me han transmitido ITS (infecciones de transmisión sexual) estando en una relación de pareja donde el acuerdo era la exclusividad sexual.
·          He sentido miedo al pasar caminando en la calle, a plena luz del día, junto a un grupo de hombres que me dicen cosas horribles y dan pasos hacia mí, simulando acercarse para tocarme o abrazarme.
·          Me han tocado las nalgas, el pecho y otras partes del cuerpo sin mi consentimiento en lugares públicos. También sin mi consentimiento me han “robado” un beso.
·          Me han jaloneado y empujado por decir “no” o por no hacer lo que un hombre me pedía.
·          Me han pagado 50% menos de sueldo que al hombre que ocupaba el mismo puesto antes que yo.
·          Han ignorado mis propuestas en juntas de trabajo y luego se las han adjudicado como “buenas ideas” a un hombre.
·          Me han hecho sentir que me hacen el favor de darme trabajo; que no soy capaz de conseguir algo por lo que se y por quien soy o que no debo meterme en ciertos asuntos porque “no son para mujeres”.
·          Me han dicho que no debo vestirme, maquillarme, reírme o peinarme como lo hago.
·          Me “prohibieron” seguir siendo amiga o salir con algunos amigos por celos.
·          Sintieron lástima por mí por tener 25 años de edad y no haberme casado.
·          Un maestro me dijo que estudiara una carrera “MMC” (mientras me caso).
·          Un socio (hombre) decidió que yo no debería recibir sueldo a pesar de trabajar en la misma medida que él…

Esos son algunos ejemplos que recuerdo en este momento para compartirles de primera mano (por supuesto, hay más), de verdad, la violencia no está tan lejana de nuestras vidas. Además hay millones de mujeres en México y en otros países, de diferentes edades (desde niñas hasta la tercera edad) y de diversas clases sociales que en este momento también están siendo víctimas de discriminación, violencia, abuso e  injusticia en diferentes intensidades, las están insultando, haciendo a un lado, golpeando, violando y matando por el hecho de ser mujeres. Lo peor es que quienes ejercen estos tipos de violencia, en su mayoría son personas en quienes ellas deberían confiar y con quienes deberían sentirse seguras. ¿Cómo podríamos frivolizar el asunto a una felicitación por ser bellas y buena onda?



Sé que no todos los hombres son violentos y no en los mismos grados, pero sí creo que hay una manera distinta de demostrarnos que esto les importa, que están con nosotras y que están dispuestos a hacer algo para transformarlo. En lugar de justificarse diciendo que no todos son iguales (eso ya lo sabemos) y ponerse a la defensiva ante nuestras denuncias de violencia, es solidario hacernos saber que han decidido informarse, leer, preguntar, escuchar y revisar cada palabra y acción que ejecutan para ir extrayendo la agresión y la discriminación de sus círculos sociales, de sus chats de whatsapp, de sus familias, de sus pláticas entre hombres, de la publicidad que consumen y de sus lugares de trabajo. Las mujeres queremos que los hombres (y las mujeres)  importantes en nuestras vidas se tomen el tiempo de reflexionar y hacer un cambio. Aquí propongo unos ejemplos como alternativa para demostrar apoyo, responsabilidad y respeto:

  

 

  

  


En lugar de "felicidades" puedes decir "estoy contigo"

Hay muchos otros mensajes y cadenas en redes sociales que también podrían NO desvirtuar la conmemoración. Un ejemplo:

"Me dijeron:
No te pongas ese vestido tan corto.
Y después violaron a una mujer cuando llevaba sus vaqueros favoritos.

Me dijeron:
No te quedes hasta muy tarde.
Después arrancaron la ropa y tocaron los pechos de una chica a plena luz del día en unas fiestas populares.

Me dijeron:
No viajes sola por la noche.
Y después violaron y mataron de día a dos mujeres, cuando descubrían el mundo, acompañadas la una de la otra.

Me dijeron:
No cojas el transporte público por la noche.
Luego manosearon a una chica en el metro, sin que nadie hiciera nada, de camino a la universidad.

Me dijeron:
Pídele a algún amigo que te acompañe a casa.
Y luego señalaron y llamaron calientapollas a una chica cuando lo hizo.

Me dijeron:
No sonrías a extraños.
Y luego gritaron borde, puta y quiéntecreesqueeres a una mujer por pasar de largo.

Me dijeron:
No bebas mucho.
Y después pusieron droga a una chica en su bebida.

Me dijeron:
Ten siempre el teléfono a mano.
Y luego una mujer recibió en ese mismo teléfono un vídeo de todas las cosas que le habían hecho la noche anterior.

Me dijeron:
No te vayas con desconocidos.
Y luego una mujer fue violada por un amigo. Una pareja. O un familiar.

Me dijeron:
Denuncia.
Y después le preguntaron qué llevaba puesto, cuánto bebió y por qué se fue con él.

Me dijeron. Me dijeron. Me dijeron.
Ten cuidado, ten cuidado, ten cuidado.
Lo tuve. Lo tengo. Lo tendré.
Hice todo lo que me dijeron.
Ahora explícame qué es lo que hice mal.

Estoy de acuerdo: no todos los hombres sois así.
Pero entiéndelo tú.
A todas las mujeres nos pasa. A todas nosotras.
A mi madre. A mí. A mi hija. A mi amiga. Y a mi compañera de trabajo.
A tu madre. A tu esposa. A tu hija.
A todas las mujeres.
¿Lo empiezas a entender?

No me digas a mí lo que tengo que hacer.
Díselo a ellos.
Enséñales consentimiento.
Enséñales que NO significa NO.
Enséñales respeto.
Enséñales que las mujeres no somos un juguete, ni un objeto, ni una propiedad.
Enséñales a ser responsables.
Enséñales a no violar.

A veces me pregunto si nos odiáis.
A veces me pregunto por qué nos odiáis.
De forma lógica. De forma emocional. Diciendo. Preguntando. Rogando.
Lo hemos intentado todo.

Ya no sé qué más decirte.
Ya no sé cómo explicarlo.
Ya no sé cómo pedirlo.
Qué coño queda por hacer.
No queda nada.
Excepto dolor.
Y rabia."

Vitika Roy


Si quieres seguir reflexionando sobre la manera en que podrías estar participando en la violencia diaria hacia las mujeres (como hombre y como mujer) visita:

#AMiTambiénMeHaPasado :



8 de Marzo, las mujeres paramos:





Y recuerda que hombres y mujeres juntos podemos hacer lo correcto para que las cosas cambien.